...Sangre nacida de mi mano, muerte creada por una reacción. Y ahora, el miedo ciega mis pensamientos. La conciencia corre inmóvil hacia el pasillo del escape, no hay salida. No hay vuelta atrás. El diablo descargó su castigo sobre mi dueña y su engaño. El acero se impregnó en el cuerpo de ellos como lo hizo alguna vez sus seres dentro de mi alma.
El tiempo estático, casi eterno. El arrepentimiento ha quedado dormido en la furia de mi ya perdida razón. El odio fermentó todos estos sentimientos impuros que ahora hacen que este sonido que fue seco en el doble intento se repita como campanadas en mi mente.
Me atormentan, me carcomen el cerebro. Esas voces, esas voces... las conozco, no son las mismas que me guiaron a gatillar.
Ahora la muerte me busca, se mezcla con sirenas constantes que crean el tiempo de mi condena. Miro hacia el aposento donde se hallan aquellos cuerpos promiscuos, sabanas blancas llenas de sudor y sangre, plumas que vuelan como angeles que perdieron el cielo.
Un segundo mas de vida es demasiado. Ahora sus venganzas me llaman, mi esposa y mi mejor amigo piden mi vida como su regocijo, la 45 usa mi mano a su gusto, dirijiéndola a mi cabeza, se que me hará salir de este dolor en un abrir y cerrar de ojos, mas mi último suspiro pedirá misericordia de mi alma ante el príncipe de la oscuridad...

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