
Sin duda, aquel mensaje no debió haber sido leído.
Estaba escrito.
Era un desatino. Pero ella lo hizo. Una frase aparentemente inocua. Y alguien que la llamaba niña.
Y se arrepintió. Pero no tanto. Y se entusiasmó, pero no tanto. Y enloqueció, pero no tanto. Y se sintió en paz, pero no tanto.
Ahora que su silencio habla por los dos, me permito pensar en ella como el primer segundo. Y soñar con que no la he visto nunca. Con que ese encuentro que rompió el cristal de la duda y me permitió darle cara y ojos a un deseo.
Voy dejando un rastro. Un aroma turgente y capcioso. Algo que se me nota.
No puedo dejar de pensar en ella.
Ella me dio una tregua, sin haberla pedido. Me dio una bandera blanca para que yo no sepa qué hacer con ella.
Un sudario para la muerte de este amor nonato.
Una sábana para hacerlo nacer en el futuro y empaparla con la sangre de este calamitoso deseo.
Una sábana para hacerlo nacer en el futuro y empaparla con la sangre de este calamitoso deseo.
Repetía mis palabras como una letanía, y se hacía mía por ello. Su voz cascada por el tabaco y sensual como todo un harén.
Por otras razones a las de quienes cantan el dolor, me hizo perder las ganas de dormir y cinco kilos.
Ella tocó las mejores teclas de mi y me convirtió sin saberlo siquiera, en un hombre. Dos hombres. Un deseo.
Y por sobre todo, me dio un regalo que uno a veces no puede permitirse.
Me regaló su nombre.
Me dio esperanza.
Me regaló su nombre.
Me dio esperanza.
Destapó la imagen de mi pantalla plana, que se ve cuando se apaga todo. Me enseñó a pensar en binario. Me formateó el alma. Me despertó la memoria. Abrió la caja de pandora.
¿Y ahora que hago yo con mis demonios, y un puñado de sahumerios?
La respuesta la conozco. Me siento a esperar que aparezca.
El hombrecito verde.
Ese que me dice que ella ha vuelto.
***********************************************************
JORGE DREXLER - LA INFIDELIDAD DE LA ERA INFORMáTICA
Aquel mensaje que no debió haber leídoAquel botón que no debió haber pulsado
Aquel consejo torpemente desoído
Aquel espacio, era un espacio privado.
Pero no tuvo ni tendrá la sangre fría,
Ni la mente clara y calculadora,
Y aún creyendo saber en lo que se metía
Abrió una tarde aquella caja de pandora.
Y la obsesión
Desencripta lo críptico
Viola lo mágico
Vence a la máquina;
Y tarde o temprano
Nada es secreto
En los vericuetos
De la informática.
Leyó a mordiscos en un lapso clandestino
Tragando aquel dolor que se le atragantaba,
Sintiendo claramente el riesgo, el desatino
De la pendiente aquella en la que se deslizaba.
Y en tres semanas que parecieron años
Perdió las ganas de dormir y cinco kilos,
Y en flashbacks de celos aún siguen llegando
Las frases que nunca debió haber leído.
Y en esa espiral
La lógica duerme,
Lo atávico al fin
Sale del reposo;
Y no hay contraseña,
Prudencia, ni pin,
Que aguante el embate
De un cracker celoso.
***********************************************************
"Por esto es que si se quiere conservar el amor se deben fijar reglas de juego claras. La sinceridad, reciprocidad, dar al otro lo que le gustaría recibir, reconocimiento, admiración, comunicación, compañerismo, seducción, saber disfrutar juntos y, sobre todo, la intimidad y la confianza para realizar sus fantasías mutuas, son algunas claves fundamentales. Demás está decir que practicar la sexualidad a través de Internet usando el anonimato y "antifaces computarizados", nunca podrán superar el amor integral en cuerpo, mente y espíritu."
